En la clasificación de los colores radiestésicos, el Verde Negativo se encuentra entre el Negro a un lado y el Blanco por otro, pero entre ambos extremos Bélizal y Chaumery identificaron doce radiaciones, clasificadas con las letras griegas. Normalmente se le atribuyen a este grupo, dentro de los colores radiestésicos, cualidades negativas para la vida por su capacidad deshidratante; sin embargo, hay una de ellas que puede resultar útil para el crecimiento de las plantas por no tener esta cualidad de eliminar los fluidos vitales. La radiación omega, según el radiestesista L. Poblin, puede ser útil para el crecimiento de las plantas; este gráfico reproduce la firma energética de esta radiación.
En el número de septiembre de 1959 de la célebre revista “La Radiesthésie pour tous”, se describe una serie de experimentos que se realizaron con un diseño activo que reproduce la radiación denominada “omega”. La radiación omega es una de las doce que se asignan entre el Verde Negativo y el Blanco, por un lado, y el Negro por el otro; se clasifican con las letras griegas. La distribución desde el Verde Negativo al Negro sería: Alfa (α), Beta (β), Gamma (γ), Delta (δ), Theta (θ) y Zeta (ζ). La distribución desde el Verde Negativo al Blanco es: Omega (ω), Rho (ρ), Psi (ψ), Lambda (λ), Khi / Chi (χ) y Epsilon (ε); se le atribuyen cualidades insospechadas al no situarse en un espectro puramente eléctrico ni magnético. Hay que indicar que hay muy poca literatura o referencias sobre estas radiaciones.
A la radiación omega se le atribuye la capacidad de desecar los tejidos vivos. Aunque en entornos muy controlados puede evitar la momificación o descomposición de materia orgánica, su efecto primario es la deshidratación celular. Para los seres humanos puede ser muy perjudicial al debilitar el sistema nervioso, impidiendo la circulación fluida de los impulsos, excitando el organismo y alterando la serenidad física, así como la mental.
Poblin leyó un artículo de John Brown, de Middleboro, Massachusetts, que decía haber inventado “la célula B” y proporcionaba unas piezas de cerámica de 2,5 cm que podían cargar el agua con la que se regaban las plantas, consiguiendo un mejor crecimiento en los cultivos. El autor del artículo consiguió una de estas piezas y, tras examinarla con el Péndulo Universal, llegó a la conclusión de que estaba en el rango de radiaciones comprendidas entre el blanco y el negro, es decir, en el espectro amplio denominado Verde Negativo, más concretamente la omega. Posteriormente obtuvo una onda de forma de esta radiación, experimentando con ella para favorecer el crecimiento de las plantas.
La forma de uso es sencilla: poner una botella de agua encima del gráfico y dejar actuar, midiendo la saturación, ya que ésta ocurre bastante rápido, con lo que ya está lista para su empleo en cultivos. Se podría usar como portadora de un remedio, comprobando la compatibilidad y midiendo el tiempo de exposición. En caso de necesitar revertir cualquier influencia negativa o equilibrar el entorno, se debe emitir el color verde. Que se pueda utilizar esta radiación de modo positivo se debe a que se encuentra en un rango muy especial con propiedades positivas, a pesar de las precauciones que hay que tener con todo lo relativo al Verde Negativo.
Lo hemos redibujado para usarlo, sobre todo, en plantas. Representa una curiosidad dentro de la historia de la radiestesia, ampliando el estudio de los colores radiestésicos. Se puede descargar el diseño aquí.
