El uso de los números en radiestesia se emplea en distintas técnicas para conseguir efectos de protección o de manifestación de decretos. Esta sencilla técnica permite realizar una protección temporal sobre una zona, un lugar o a nivel personal.
Los números no son meras cantidades, sino arquetipos del inconsciente que estructuran la percepción, el pensamiento y el sentido del orden en la psique. En radiestesia, actúan como tales arquetipos, permitiendo al operador sintonizar frecuencias sutiles. Por ejemplo, al programar una varilla o péndulo para que responda a '3' o '5', se establece un diálogo simbólico con el inconsciente, donde cada cifra representa una cualidad energética (orden, ritmo, proporción) que guía la interpretación de las mediciones. Así, los números pueden utilizarse como elementos protectores o para concretar un decreto, condicionando el inconsciente y armonizando la sintonía con las energías sutiles.
Se trata de una técnica de baja complejidad operativa, aplicable tanto a superficies o zonas con carga patógena como a nivel personal, mediante la portación del diseño en un bolsillo o cartera. Su efecto protector es temporal, ya que, según la experiencia de diversos radiestesistas, la eficacia decrece en los períodos de cambio del ciclo lunar, por lo que se requiere una verificación periódica de su vigencia.
Para su aplicación, se formula una interrogación mental estructurada, del tipo "¿Qué número me protege personalmente?" o "¿Qué número protege de la radiación de esta habitación, zona o similar?" A continuación, mediante el uso del péndulo, se determina un número comprendido entre el uno y el nueve, ya sea sobre una tabla numerada, con los dedos de la mano o contando los giros del péndulo.
Una vez obtenido el número, se escribe con lápiz negro en el interior de un cuadrado de papel de tres centímetros de lado. Seguidamente, se elabora otro cuadrado de papel de cuatro centímetros de lado, escribiendo esta vez el mismo número dos veces. Acto seguido, se interroga al péndulo sobre la necesidad de duplicar el diseño que contiene el número repetido y sobre cuántas veces debe repetirse dicha duplicación. Normalmente, se requieren de dos a cinco cuadrados de papel como máximo. No es necesario ampliar el tamaño del cuadrado.
Finalizada la serie de cuadrados, se deposita el resultado final en el lugar para el que fueron diseñados, determinando la localización donde situarlo con ayuda del péndulo, o bien se llevan consigo. Se recomienda verificar radiestésicamente la vigencia de los números a intervalos regulares.